ME ACOMPAÑA GENTE ESTUPENDA... DE "ESA GENTE QUE ME GUSTA"...

jueves, 3 de febrero de 2011

LA PAZ INTERIOR. PREM REAWAT CONTESTA PREGUNTAS SOBRE LA PAZ.


Vivimos en un mundo en guerra. ¿Es viable la paz mundial?


Antes me entusiasmaba el concepto de “paz mundial”, y en efecto, es un gran ideal. Pero luego, cuando empecé a viajar y a conocer gente, me di cuenta de que no existía tal cosa. Durante todos estos años nunca me he topado con algo tangible que pudiera llamar “el mundo”. No es “el mundo” lo que hay que arreglar, sino las personas. En el momento en que cada ser humano esté en paz interiormente, habrá paz en el mundo; pero, hoy por hoy, parece que lo que le fascina a la gente es la guerra.


¿Por qué se desencadenan las guerras?


La guerra nace de la negación. Un grupo decide que su causa es la importante y que la del otro grupo no existe. La causa toma prioridad y el ser humano se torna insignificante. La gente entra en conflicto porque considera más legítima su causa que el respeto por la vida del ser humano. En nuestros razonamientos, hemos reducido el valor de la vida humana. El día que a alguien se le ocurrió la idea de que una causa es más importante que la vida del ser humano, se alteró el equilibrio y, desde entonces, la situación no ha hecho más que empeorar.


Los seres humanos se enfrentan cuando no entienden de qué trata la vida, por eso en las guerras se desperdician tantas vidas. Pero la guerra no tiene lugar sólo en el campo de batalla. Incluso en casa, sin guerra, derrochamos la vida.


Muchos humanistas, filósofos y dirigentes políticos han dicho que la guerra empieza en la mente del hombre. ¿Está de acuerdo?


La guerra mundial puede parecer una bagatela al lado de la batalla que se libra en el interior del ser humano. Este conflicto destroza vidas enteras, destruye momentos inestimables, puede producir la desolación total. La lucha interior es el mayor conflicto que existe. Debemos estar en paz con nosotros mismos porque, en nuestro campo de batalla, lo que se está destruyendo es el “yo”.


Es el descontento interior lo que nos impide encontrar la verdadera paz. Mientras no sintamos paz en nuestro interior, siempre habrá guerras en el exterior. El malestar físico causa sin duda dolor, pero el sufrimiento de un corazón sin sosiego es mucho peor. No puede haber nada más desdichado y, sin embargo, el corazón lo ha estado soportando desde hace muchísimo tiempo.



¿Por qué no sabemos mantener la paz en nosotros mismos?


Cada uno de nosotros tiene un ladrón invisible que le sigue por todas partes. ¿A qué se dedica ese ladrón? A robarnos. A este ladrón no le detienen las puertas, ni las cerraduras, ni las alarmas. Pero no se dedica a robarnos el dinero o la ropa, sino que nos priva de los bienes más valiosos que poseemos: la alegría, la paz, la satisfacción, el entendimiento. Y esas posesiones son, en realidad, mucho más importantes que cualquier otra cosa. Que cualquier otra cosa.


Al decir “quiero paz en mi vida, pero… más adelante”, estamos dando permiso para entrar a este ladrón invisible. Ésa es su señal. Con sólo oír “ahora no”, el ladrón dice: “A esta persona le puedo robar con facilidad porque, en vez de proteger su bien más valioso, no hace más que desperdiciarlo, tirarlo”. Y en ese momento, nos roba lo más importante que tenemos.


¿Tiene todo el mundo el deseo innato de buscar y sentir la paz?


En el interior de todos nosotros, hay algo que anhela la paz. En los momentos en los que reina el caos, anhela la paz; cuando sentimos desconfianza, anhela la confianza; cuando sufrimos, algo en nuestro interior busca un atisbo de esperanza, de alivio.


El ser humano necesita amar, amar y sentir amor. Pero la cuestión es: ¿de dónde va a provenir ese amor? El ser humano necesita confiar, pero ¿qué es lo que le va a proporcionar esa confianza? ¿Qué hay que sea digno de confianza? ¿Qué es lo que le dará el apoyo que necesita en su vida? De igual modo, es indudable que el ser humano necesita paz. De hecho, esta necesidad es prácticamente ineludible, pues hay una sed innata en todo ser humano. La cuestión es: ¿de dónde va a provenir esa paz?


¿Cómo se puede llegar a entender la paz de la que usted habla?


No es la mente la que necesita paz, sino el corazón. La mente y el intelecto no pueden captarla, tienen una función distinta.


La paz, la alegría y la auténtica felicidad no existen para que pensemos sobre ellas, sino para que las sintamos. Detrás del hecho de estar vivo se esconde un sentimiento. No hay explicación que valga. Es algo que debemos sentir porque eso es lo que nos reconforta. En ese sentimiento hay alegría, hay satisfacción. Y hemos de vivir la vida desde ese sentimiento. Creemos que necesitamos una explicación de lo que es la paz, pero la paz no se puede explicar; sólo se puede sentir. La satisfacción hay que sentirla. Cuando estamos satisfechos, algo dentro de nosotros dice muy claramente: “Sí, estoy lleno”. Si uno tiene sed, no le servirán de nada mil fotos de otras personas bebiendo agua. Lo único que puede satisfacer a esa persona es beber agua.


¿Dónde se puede encontrar paz?


La paz se halla en cada persona, y depende de cada uno reconocer: “Quiero paz en mi vida”. Las sociedades no tienen paz. Las sociedades no existen, como tampoco existen los gobiernos; sólo existe la persona. La paz es algo sencillo, algo que debe sentir cada individuo. Cuando olvidamos el significado de estar en paz y nos limitamos a aferrarnos a las fórmulas para lograr la paz, surgen los problemas. De lo que hablo es de la paz interior, de ‘mi’ paz, no de una paz ajena a mí. Muchos creen que lograrán la paz cuando hayan controlado todos los aspectos de su vida, pero eso no ocurrirá porque no está a su alcance. Nadie puede comprender o controlarlo todo. Lo único que puedo hacer es entenderme a mí mismo.


Se trata de buscar el sentimiento interior. Aunque se acaben todas las demás guerras, mientras continúe la guerra dentro de nosotros, no estaremos en paz. Si, por el contrario, estamos en paz con nosotros mismos, lo estaremos al margen de cualquier guerra que pueda haber en el exterior.


Hay una sonrisa que nada puede borrar, una sonrisa que surge de un lugar de paz y celebración tan profundo que nada puede robárnosla. Ésa es la sonrisa que todos podemos tener. La paz que reside en ese lugar, en el corazón, es la única que vale.




¿Es posible lograr la paz interior en un mundo en guerra?


Hay una sinfonía que suena en nuestro interior. Podemos despertar a esa posibilidad. Porque no es más que eso: una posibilidad. Es posible alcanzar la plenitud y la paz interior. Es posible comprender el valor de cada aliento y reconocer nuestro anhelo de vivir. Es posible tornar el sufrimiento en gratitud, la duda en saber, y todas las preguntas en una sola respuesta, una sola. ¿Y qué clase de respuesta es esa? La única respuesta para la que no hay pregunta.


¿Qué podemos hacer para que la paz se manifieste en nuestra vida?


La paz interior no puede crearse o inventarse. Se trata de ir descubriendo la paz que ya existe. Es más bien cuestión de simplificar; si eliminamos todo lo demás, la paz estará ahí, porque se encuentra en el interior de cada uno de nosotros. ¿Cuándo llega realmente la felicidad? En el momento en que dejamos de hacer todo lo demás, lo que siempre hacemos, nos sentimos felices porque la dicha interior es innata. La paz y la felicidad son inherentes a nosotros mismos y, cuanto más intentamos provocarlas, más nos alejamos de ellas.


¿Cómo ayuda el Conocimiento a una persona a encontrar la paz?


Encontrar esa belleza interior, sin necesidad de catalizadores, encontrarte a ti, sin más, en eso consiste el Conocimiento. Eso es lo que ofrezco, nada más. Mucha gente espera que el Conocimiento le convierta en un ser humano completo. Pero no funciona así. Cada uno de nosotros ya es un ser humano completo, no podríamos ser más completos. El ser humano es inmejorable. Incluso en la persona más inquieta he visto paz. Y en la persona más llena de odio he visto amor.


Cuando nos encontramos en ese estado auténtico, cuando nos sentimos satisfechos, entonces sentimos paz, alegría. ¿Y qué hace falta para ello? Aceptarlo, reconocerlo en nuestra vida y sentir esa satisfacción.





¿Cómo ayuda usted a la gente a encontrar la paz?


Les ayudo a entender que hay esperanza y que la vida tiene un propósito más allá de todas las cosas rutinarias en las que nos vemos atrapados. Les digo que la respuesta a la necesidad que siempre han sentido en su vida ha estado dentro de ellos en todo momento y que, si lo que buscan es la paz, han de buscarla en su interior.


Es en ese ‘interior’ donde yo puedo ayudar. Enseño cuatro técnicas que nos permiten ir hacia dentro y encontrar la paz interior. No es una filosofía. Si no existieran las técnicas del Conocimiento, lo que digo sería mera filosofía. No significaría nada, sería tan solo un montón de palabras bonitas sin sentido alguno. Lo que ofrezco es una forma práctica para estar en paz dentro de uno mismo. Ésta es una oportunidad, es un regalo que no se puede comprar ni vender. No digo que yo sea un profeta ni nada parecido. Pero, si quieres paz en tu corazón, si quieres dicha en tu corazón, yo ofrezco un método para ir adentro, para sintonizarte con tu interior y sentirlo.


Tengo el don, el privilegio de ofrecer la posibilidad de sentir tranquilidad, alegría, paz. No importa qué nombre le des —es imposible etiquetarla. Llámala sencillez; sencillez es lo más apropiado. Y todo ser humano posee el don de poder sentir esa paz.




Háblenos más de la paz


Cuando el ser humano se da realmente cuenta de la ausencia de verdad y dicha en su vida, de la ausencia de paz, es como si se encendiese una llama en su interior. Un auténtico fuego empieza a arder en su interior, no en su cabeza, y le impulsa a buscar esa paz. Es entonces cuando inicia su búsqueda. Busca la sed, es la sed la que nos impulsa en la dirección correcta. Eso es lo que necesitamos: volver a descubrir la pasión por la dicha. Deja que sea ésa la fuerza motriz. Cuando uno siente que su vida está llena, cuando no se desperdicia este aliento, empieza a manifestarse la bondad. La bondad es un corazón lleno de alegría. Es entonces cuando llega la paz a nuestra vida, cuando comenzamos a encontrar la solución a nuestros problemas. Y no es que los problemas queden resueltos, pero hallamos una sencillez maravillosa dentro de nosotros.



Entrevista realizada a: Prem Rawat, conocido por sus discursos sobre la paz, la enseñanza de las técnicas del Conocimiento y su realización a nivel individual.

miércoles, 2 de febrero de 2011

MARIANA

Mariana vivía y sentía

Mariana vivía , sentía y reía

Mariana sentía pero sin sentir

Mariana vivía pero sin vivir

Mariana reía pero sin reír.

La vida consiste en vivir

Y ella vivía la de otros/as.

La vida consiste en sentir

Y ella sentía lo de otros/as.

La vida consiste en reír

Y ella reía por la alegría de otros/as.

Un día Mariana se cansó de vivir la vida de las demás personas,

un día Mariana se hartó de identificar sentimientos que sentían otras personas.

Un día Mariana zarpó con una bolsa sola y reía, reía...

Y en La soledad buscada, vivió su propia vida y no la de otras personas,

y en esa soledad buscada, encontró su propio sentir.

Encontró tantas cosas , y llenó su camino de colores para disfrutar:

Y disfrutó del verde oliva de la naturaleza viva,

Y disfrutó del amarillo del sol naciente,

Y disfrutó del naranja del atardecer que el día despedía.

Mariana se encontró con el azul del mar

en donde su cuerpo desnudo disfruta al nadar.

Mariana encontró el blanco de su espíritu tranquilo.

Mariana encontró el violeta de su fortaleza

fuerza que la ayudó a encontrar la destreza

para romper con todo, para romper con nada...

Fuerza para lograr su independencia

fuerza para superar los momentos de tristeza

y resurgir luchando de la nada

y encontrarse con todo.

Ahora Mariana realmente vive.

Ahora Mariana en realidad siente.

Ahora mariana en verdad ríe.

Ahora Mariana camina y pasea feliz.

Y siguió hasta encontrar nuevos colores que la hicieron más feliz.

Encontró el plata de la luna llena que despertó toda su femeneidad.

Encontró el marrón de la tierra fértil que le enseño nuevos caminos por descubrir.

También vio el rojo que despertó sus pasiones escondidas

También descubrió el dorado que la asesoró para explorar el mundo del conocimiento.

Mariana fue creando una paleta de colores y fue mezclando...

Mariana fue descubriendo que color usar en cada momento.

Mariana fue creando una nueva paleta de colores y fue mezclando...

Así fue que Mariana se encontró protagonista de su vida.

Así fue que Mariana descubrió el placer de tomar sus propias decisiones.

Así fue que Mariana vio que tenía el poder de ser ella sin miedo.

Y Mariana no solo vivía su propia vida y no la de otras personas.

Y Mariana no sólo sentía sus sentimientos y no los de otras personas.

Y Mariana no sólo reía por la alegría de otras personas...

También descubrió la propia ilusión.

También descubrió que el llanto también es posible cuando eres feliz,

También descubrió la capacidad de superación.

Mariana hoy es una mujer fuerte, libre y feliz.


Autora: Lourdes Vega Molina

Poesía ganadora III Concurso de poesía – año 2010

Concejalía para la Igualdad entre Mujeres y Hombres de Gáldar (G.C.)

EN BUSCA DEL AMOR...


¿Estás en busca del amor porque no soportas la soledad?

-Bueno,... no eres la única persona, ya que a nadie le gusta la soledad. Pero si no sabes qué es el amor, puedes terminar en una situación cargada de angustias y miserias.

¿Sabes por qué?

-Porque las ideas torcidas conducen a destinos equivocados. Mucha gente que está sufriendo quiere amar, y las cosas no le terminan de salir bien, como es su deseo.

Las mujeres empiezan una relación, se ilusionan, se casan; y al cabo de algún tiempo, terminan criando solas a sus hij@s.

Los hombres por su parte, no soportan estar lejos de su amorcito al principio de la relación; y al cabo de algunos años de convivencia, no soportan estar cerca de la mujer que escogieron para compartir las penas y alegrías, la salud y enfermedad.




¿Qué es lo que está pasando?

-Sencillo: las ideas torcidas que tenemos en la mente sobre el amor nos están guiando por senderos equivocados.

Así que te pregunto:

-¿Deseas saber lo que es el amor verdadero o quieres escuchar las definiciones cursis que crean los autores de novelas literarias para seducir y engañar a las multitudes?.

Si optas por la segunda, mira el spot publicitario de cualquier centro comercial cerca del día de los enamorados, o escucha determinadas canciones que flaco favor hacen. Eso sí, luego intenta reproducir en la vida real lo que viste y escuchaste en esos medios, y caerás en cuenta de una gran verdad: el amor no se monta sobre mundo de fantasía; y quienes lo hacen, fracasan en el proyecto de amar.

Ahora bien, si deseas saber lo que es el amor verdadero, tienes que comenzar por definirlo.

Lee con atención:

El amor es una decisión que busca el bien de la persona amada. Esa decisión se mantiene con la voluntad y no depende de los sentimientos. Los sentimientos no son malos, son parte de las expresiones del cuerpo físico para edificar una relación de amor pura y verdadera.

¿Sabes por qué?

-Porque los sentimientos son temporales; ninguno dura para siempre. La alegría, la pena, la euforia, el coraje y la tristeza son ejemplos de sentimientos.

Nadie está alegre o triste siempre. Los sentimientos son emociones pasajeras, y el amor está llamado para la eternidad, por eso es una decisión.

Tú amas a tu pareja, cuando, independientemente de cómo te puedas sentir, buscas las cosas; y para eso mis amigos, hay que partir de una base de madurez bien sólida.

Míralo así: en un coche, quien conduce es el piloto y el que guía es el copiloto. En la relación de pareja, quien debe de conducir es la razón y debe ser guiado por el corazón.

Los sentimientos van en el viaje. ¡Claro que sí! Sólo que su lugar , al igual de cualquier niño inquieto, es en el asiento de atrás. Ellos no guían la relación de pareja; y quienes los han puesto a conducir, por lo general terminan estrellándose contra una cama.

¡Claro! Te han dicho que llegar a la cama es la expresión máxima de amor. Sólo te puedo decir que quienes desnudan el cuerpo sin desnudar el alma primero, desciende el nivel más bajo, que es solamente atracción física y nada más.



¿Y que es la fuerza que nos lleva a entregar el cuerpo aún sabiendo que existe el riesgo de contraer una enfermedad venérea o un embarazo no deseado? Esa fuerza se llama deseo.

El deseo nace y muere en el cuerpo físico. El amor, en cambio, nace del alma, y se fija más en las virtudes de la persona (bondad, altruismo, simpatía, humildad, etc.) Cuando hay amor, el deseo se mantiene vivo. Si no hay amor, el deseo muere debido a que el atractivo sexual, por más fuerte que sea, se pierde.

Las razones para esa pérdida son tres:

1. Según las hojas del almanaque que van cayendo, las arrugas en la piel se van levantando.

2. El gusto se pierde, todas las noches el mismo plato en la cama cansa (si no hay amor).

3. Cesa la locura de los primeros días debido a que el cuerpo balancea el desequilibrio hormonal que provocó el enamoramiento.

Eso del enamoramiento es muy importante. Estar enamorado es algo muy hermoso. Te sientes en un estado elevado, ajeno al mundo terrenal. Los enamorados lo expresan así: Desde que estás con esa persona ves todo de otro color, no puedes dejar de pensar en él (ella) etc.

En pocas palabras, están ilusionadas.

Pero, ...

-¿Qué es la ilusión? Una ilusión es una percepción falsa de la realidad.

En otras palabras, el enamoramiento nos pone en estado de locura temporal y nos ciega; y cuando abrimos los ojos (20 ó 22 meses después del primer encuentro sexual) ya es tarde… ya estamos casados.

Y dicho sea de paso, el matrimonio no le da la felicidad a nadie. El matrimonio lo que te da es una base para que continúes creciendo en el proyecto de amar a tu pareja.

Si lo asumes desde esta perspectiva, verás que el matrimonio se convierte en la institución que más felicidad le puede otorgar a la pareja.

Si lo asumes desde esquemas falsos, te verás divorciado(a) y tus hijos pagarán las consecuencias de estas malas decisiones.




¿Quieres amar?

-Bien, pues rompe con los límites de tu egoísmo. Date al necesitado, al que no te pueda corresponder, ayuda al caído, consuela al afligido.

Este mundo es un gimnasio: hay tantos lugares donde podemos ejercitarnos en el ejercicio de amar.

Y recuerda:

Si amas algo, ámalo con las manos abiertas, deja que la otra persona se exprese como un ser libre, independiente a ti. Puede irse, si, ...
Si regresa, es para ti; si no, nunca lo fue.


Desconozco el autor/a.
Envío de: Riti B.R.

lunes, 31 de enero de 2011

HONRADEZ

"La honradez es siempre digna de elogio, aunque no reporte utilidad, recompensa ni provecho"


La honradez es una cualidad que hace referencia a la integridad de una persona, es decir, a su capacidad para vivir de un modo auténtico, genuino y de acuerdo con unos valores morales que podríamos calificar de "intachables".

Suele decirse, por ello, que una persona es honrada u honesta cuando actúa con rectitud de ánimo, de intención, y también cuando sus pensamientos están en coherencia con su modo de actuar.

De nada sirve hacer alarde de buenas intenciones desde el diálogo si no se predica con el ejemplo, es decir, si nuestros actos no son un reflejo fiel de las opiniones que expresamos.

No hay que olvidar que la honradez está reñida con la hipocresía y, en consecuencia, con todo intento de fingir una virtud que no se posee.

Todos y cada uno de nosotros somos, en cierto modo, culpables de que socialmente se considere como triunfadores a aquellos que burlan las normas, principios morales o leyes sin ser descubiertos. Cumplir con lo establecido parece identificarse con pecar de ingenuo o de bondadoso.

La persona honesta es aquella que puede mostrarse a plena luz, sin ningún tipo de temor, porque no tiene nada que esconder.

AFRONTAR LA VIDA CON HONRADEZ Y HONESTIDAD

La honradez implica una búsqueda permanente de la verdad, de modo que todos aquellos pasos que nos aparten de la mentira o el engaño son primordiales en este compromiso. Además, todo comportamiento honesto requiere:

- Vivir de dentro a fuera, gozando de una plenitud interior que permita no preocuparse por el qué dirán.
- Actuar de un modo coherente con los principios morales libremente elegidos.
- Ser fiel a uno mismo y a las propias convicciones.
- Comportarse con sencillez y naturalidad.
- Cumplir con las obligaciones contraídas y las normas establecidas.
- No atribuirse méritos que no corresponden.
- Ser comprensivos con quienes nos rodean, no hacerles reproches.

Autora: Leslie Rosen
Libro: Pequeña Guía de los Valores Humanos.

VOLUNTAD


"La acción más pequeña vale más que la intención más grande".

La voluntad es la fuerza o el instinto que anima a a hacer (o no hacer) algo determinado. Por esta razón, las personas que son capaces de decidir voluntariamente, de escoger sus actuaciones e incluso de emprender aquello que, a pesar de requerir un gran esfuerzo, es beneficioso para ellas, demuestran poseer una envidiable fuerza de voluntad.

El desarrollo de la voluntad requiere esfuerzo y, sobre todo, ejercicio. Cada vez que se supera un obstáculo, que se vence una dificultad, se da un paso importante en el fortalecimiento de esta capacidad y se avanza, en consecuencia, en el desarrollo personal. Esto sólo es posible si previamente se ha alcanzado un buen nivel de autocontrol y si se posee un notable equilibrio mental y psíquico.

Nadie que viva exclusivamente entregado al placer o que siempre haga lo que los demás le aconsejan podrá llegar a ser dueño de sus actos. Por esta razón, la fuerza de voluntad, es necesaria para tomar las riendas de la propia existencia.

CLAVES PARA DESARROLLAR LA FUERZA DE VOLUNTAD

Si deseamos fortalecer e incrementar nuestra fuerza de voluntad debemos intentar:

- Concienciarnos de que somos responsables directos de nuestros éxitos, pero también de nuestros fracasos.
- Comprometernos con nosotros mismos a trabajar duramente para alcanzar aquello que deseamos.
- Renunciar a "tirar la toalla" ante el primer obstáculo o indicio de fracaso.
- Fijarnos objetivos y metas alcanzables y evaluar periódicamente nuestro trabajo.
- Sustituir frases como "lo intentaré" por ideas del estilo de "voy a hacerlo" o "sé que puedo conseguirlo.
- Gratificarnos a nosotros mismos cada vez que obtengamos uno de nuestros objetivos.


DIFICULTADES AL DESARROLLO DE LA VOLUNTAD

No lograremos intensificar nuestra fuerza de voluntad si:
- Creemos que estamos condenados irremediablemente al fracaso.
- Actuamos sin convicción y adoptamos una actitud pesimista en todo lo que emprendemos.
- Consideramos que todo está predeterminado y que nada de lo que hagamos podrá cambiar el desarrollo de los acontecimientos.
- Atribuimos nuestros fracasos a la mala suerte.
- No nos esforzamos en desarrollar nuestras cualidades.
- Desconocemos nuestras capacidades y virtudes.
- Optamos siempre por la vía fácil, rápida y cómoda, evitando el esfuerzo.

Autora: Leslie Rosen
Libro: Pequeña Guía de los Valores Humanos.