ME ACOMPAÑA GENTE ESTUPENDA... DE "ESA GENTE QUE ME GUSTA"...

domingo, 11 de diciembre de 2011

CUANDO ALGUIEN TE PRESENTE UN PROBLEMA... ¡ACUÉRDATE DEL RATÓN!...


“Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete.
Pensó, ... ¿qué tipo de comida puede haber allí?.

· Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera.

Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos:

¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!!!

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo:

“Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica en nada, no me incomoda.”

El ratón fue hasta el cordero y le dice:

¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!!!

“Discúlpeme Sr. Ratón, más no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.”

El ratón se dirigió entonces a la vaca. Pero acaso, ¿estoy en peligro? -Pienso que no- dijo la vaca.

Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando su víctima.

La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado.

En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa. La cobra picó a la mujer.

El granjero la llevo inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que, para alimentar alguien con fiebre, nada mejor que una sopa. El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. La mujer no mejoró y acabó muriendo.

Mucha gente fue al funeral. El granjero entonces sacrificó la vaca para alimentar a todo el pueblo.

Moraleja:

“La próxima vez que escuches que alguien está delante de un problema y creas que como no es tuyo no le prestas atención… piénsalo dos veces”.


Desconozco la autoría.

¡APRENDER A VOLAR!...


Un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente pero que al otro no sabía que le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave.

Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil. Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa, a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte, traedme al autor de ese milagro. Su corte rápidamente le presento a un campesino.

El rey le pregunto:

- ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey:

- Fue fácil mi rey, sólo corté la rama, y el halcón voló, se dió cuenta que tenía alas y se lanzó a volar.


Y tú…
... ¿A qué te estas aferrando que no puedes ser todo lo que puedes llegar a ser?

¿Qué esta esperando para soltarte?

No puedes descubrir nuevos mares… a menos que tengas el coraje para volar.


Desconozco la autoría.

domingo, 27 de noviembre de 2011

CREAMOS...


Que con ternura, un cuerpo y un corazón sin vida; pueden volver a latir.

Que “la casualidad” nos une a seres que acrecientan nuestra esperanza.

Que no debemos poner limitaciones a los sueños por realizar.

Que nos han enseñado a dar y no sabemos recibir con generosidad.

Que la paciencia es la que mantiene la esperanza.

Que nunca es tarde para arrepentirse y pedir perdón.

Que al sentir una mirada, un corazón enamorado puede embriagarse.

Que sí, se puede aprender a confiar nuevamente.

Que yo no puedo enseñarte lo que no tengo; pero sí podemos intercambiar lo que sabemos.

Que hay que decir lo que se sienta, hacer lo que se piensa, y dar lo que se tenga.

Que cuando un amigo se va, es que ha realizado la función por la que estaba en nuestra vida.

Que la desconfianza nos hace no salir a la ventana para ver quién llama.

Que es de sabios saber cuando hablar y cuando callar.

Que las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.

Que hay que pensar muy bien antes de hablar, calmarse cuando se esté airado, resentido y hablar sólo cuando se esté en completa paz.

Que hay un lugar en el corazón donde habita la esperanza y es en ese lugar de nuestro corazón donde encontramos el calor necesario para sufragar las noches solitarias de recuerdos y desengaños.

Que aún hay esperanza.

Que si hacemos y vivimos de acuerdo a nuestro corazón, si damos lo mejor de nosotros cada instante de nuestra vida; si amamos desinteresadamente; si hacemos a los demás lo que nos gusta o deseamos que nos hagan a nosotros; este mundo en el que vivimos puede cambiar.

Que la vida es hermosa; y nos llena de oportunidades para sentirnos felices de estar vivos.

Que nunca es tarde para comenzar de nuevo, para hacer caminos, para lograr que todos vivamos dignamente y en paz.

Que sin Dios nada somos, nada seremos y nada lograremos; debemos dejar que El tome el control de nuestras vidas y asi poder alcanzar las bendiciones y el proposito que El tiene para con nosotros.


Desconozco la autoría.

LAS CUATRO ESTACIONES...


Había una vez un hombre que tenía cuatro hijos.

El hombre buscaba que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a visitar un peral que estaba a una gran distancia.

El primer hijo fue en el invierno, el segundo en la primavera, el tercero en el verano y el hijo más joven en el otoño.

Cuando todos ellos habían ido y regresado; su padre los llamó, y juntos les pidió que describieran lo que habían visto.

El primer hijo mencionó que el árbol era horrible, doblado y retorcido.

El segundo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.

El tercer hijo no estuvo de acuerdo, dijo que estaba cargado de flores, que tenía aroma muy dulce y se veía muy hermoso, era la cosa más llena de gracia que jamás había visto.

El último de los hijos no estuvo de acuerdo con ninguno de ellos, y dijo que el peral estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.

Entonces el hombre les explicó a sus hijos que todos tenían razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.

Les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol, o a una persona, solo por ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser solo medida al final, cuando todas las estaciones ya han pasado.

Si tú te das por vencid@ en el invierno, habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano, y la satisfacción del otoño.

No dejes que el dolor de una estación destruya la dicha del resto.

No juzgues la vida solo por una estación difícil.

Aguanta con valor las dificultades y las malas rachas, porque luego disfrutarás de los buenos tiempos.

Sólo el que persevera encuentra un mañana mejor.


Desconozco la autoría.

¡ATRÉVETE!


ATRÉVETE a NO SER lo que los condicionamientos sociales esperan que seas.
ATRÉVETE a que NO TE IMPORTE lo que los demás opinen de ti.
ATRÉVETE a DECIR tu verdad.
ATRÉVETE a DECIR NO si crees que algo no está bien.
ATRÉVETE a NO SEGUIR las modas impuestas por una sociedad consumista.
ATRÉVETE a AMAR a quien tu desees amar.
ATRÉVETE a ESTUDIAR lo que tu desees.
ATRÉVETE a NO SENTIR lo que esperan que sientas por hipocresía.
ATRÉVETE a SENTIR lo que nazca de tu corazón.
ATRÉVETE a SER FELIZ aunque no esté de moda.


Desconozco su autoría.
Colaboración y envío que agradecemos a: Jessy Suárez.